El manejo sostenible del agua en el sector agrícola

 

  • La digitalización está revolucionando la gestión del agua, permitiendo ajustar los riegos a las necesidades reales de los cultivos mediante sensores, teledetección y plataformas de apoyo a la decisión.
  • La investigación aplicada impulsa estrategias de riego más eficientes, como el riego deficitario controlado, que permite reducir consumos de agua manteniendo la productividad y la calidad de las cosechas.
  • La transferencia de conocimiento es clave para avanzar hacia un regadío sostenible, acercando las innovaciones tecnológicas al campo y fortaleciendo la resiliencia de las explotaciones frente al cambio climático.

La gestión sostenible del agua se ha convertido en uno de los principales retos de la agricultura, especialmente en territorios como la Comunitat Valenciana, donde los recursos hídricos disponibles son cada vez más limitados. Ante esta realidad, la digitalización está impulsando una transformación profunda del regadío, permitiendo utilizar el agua de forma más eficiente y adaptar la producción agraria a los desafíos del cambio climático.

La incorporación de nuevas tecnologías facilita al agricultor una toma de decisiones más precisa y basada en datos objetivos. Sensores de humedad, teledetección mediante satélites o drones y plataformas de gestión de datos agrometeorológicos como http://riegos.ivia.es/ permiten conocer con mayor exactitud las necesidades de los cultivos y ajustar los riegos para aplicar únicamente el agua necesaria. El objetivo es optimizar los recursos disponibles sin comprometer la productividad ni la rentabilidad de las explotaciones.

Fuente: Martínez Gimeno A. (2026)

fundamentales consiste en determinar las necesidades hídricas de cada cultivo en función de su especie, estado de desarrollo, sistema de riego y condiciones ambientales. Con esta información es posible programar estrategias de riego más eficientes y sostenibles. También se estudian técnicas como el riego deficitario controlado, que consiste en reducir de forma planificada el aporte de agua en determinados momentos del ciclo del cultivo sin afectar significativamente ni a la producción ni a la calidad de la cosecha. Esta práctica representa una alternativa importante para muchas explotaciones que deben hacer frente a restricciones hídricas permanentes.

Las tecnologías digitales permiten además conocer el estado del suelo, la planta y la atmósfera en tiempo real. Los sensores ambientales registran variables meteorológicas como temperatura, humedad, radiación solar o viento, datos que ayudan a calcular la demanda de agua de los cultivos. Por su parte, las sondas de humedad miden el contenido de humedad y permiten seguir la dinámica del agua en el suelo. A ello se suman los sensores instalados directamente en la planta, capaces de detectar signos de estrés hídrico y ofrecer información muy valiosa para mejorar la gestión del riego.

Fuente: Martínez Gimeno A. (2026)

La teledetección complementa estas herramientas mediante imágenes obtenidas por satélites, drones o vehículos terrestres. Gracias a ellas se puede evaluar el estado de los cultivos en grandes superficies y detectar problemas de manera rápida y precisa, favoreciendo una gestión más eficiente de los recursos.

Sin embargo, el coste de estas tecnologías sigue siendo una barrera para muchas explotaciones agrícolas, especialmente las de menor tamaño. Por ello, diferentes iniciativas trabajan en el desarrollo y difusión de soluciones accesibles y de bajo coste. El objetivo es que cualquier agricultor pueda beneficiarse de herramientas adaptadas a sus necesidades y posibilidades de inversión, facilitando una transición progresiva hacia un regadío más sostenible.

Finalmente, la transferencia de conocimiento resulta esencial. Los avances científicos y tecnológicos solo alcanzan su verdadero valor cuando llegan al campo mediante acciones de formación, asesoramiento y divulgación, tareas que desarrolla con especial énfasis el Grupo de Riegos del Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias mediante diferentes acciones de difusión. Acercar estas innovaciones a los agricultores es una condición indispensable para mejorar la eficiencia en el uso del agua, aumentar la resiliencia de las explotaciones y avanzar hacia una agricultura más sostenible y preparada para el futuro.

Amparo Martínez Gimeno – IVIA Servicio de Tecnología del Riego

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